Celebremos la Academia

Espacio de divulgación académico-científica en el área de Educación Superior dirigido por Dr. Fernando Pablo Nápoli

Cuando la propia academia es el universo de análisis

El siguiente artículo del Dr. Fernando Napoli fue publicado en la Edición Impresa del Diraio Perfil del día domingo 8 de noviembre de 2015 en la sección “Universidades”

En la última década, se ha realizado una docena de congresos en los que la vida universitaria fue el centro del debate. Pero la reflexión y la investigación no lograron impactar en el interior de las instituciones. Nuevos desafíos por la masificación del acceso a la educación superior.

Imagen1Quería plantear algunos costados de la vida universitaria, sabiendo que infinidad de cuestiones quedarán fuera de esta reflexión. Para ello tomaremos la conceptualización de campo de Pierre Bourdieu, quien lo define como el “sistema de relaciones objetivas entre posiciones adquiridas (en las luchas anteriores), el lugar (es decir, el espacio de juego) de una lucha competitiva que tiene por desafío específico el monopolio de la autoridad científica, inseparablemente definida como capacidad técnica y como poder social”.

Comencemos con una certeza; precisamos marcar una agenda de reflexión sobre un campo que se sobrevalúa en cada instancia del pensamiento colectivo: la universidad.

Funcionamiento. Adentrarnos en las lógicas de las matrices culturales de la institución universitaria es poner de manifiesto un complejo conjunto de tensiones, conflictos y mediación de fuerzas contrapuestas, que configuran modos diversos de proyectar las funciones básicas –docencia, investigación y extensión– de la vida universitaria.

Desde hace más de una década se realizan eventos académicos que tienen como misión pensar desde lo individual y colectivo el campo universitario (se realizaron 15 coloquios de gestión universitaria de América del Sur, siete encuentros nacionales, cuatro latinoamericanos y tres congresos de la Red Argentina de Posgrados en Educación Superior, sólo por mencionar algunos). Sabemos que estos esfuerzos gozan de una excelente intencionalidad; sin embargo, no han logrado marcar un impacto profundo en el corazón mismo de las universidades.

La universidad es la organización social más compleja que existe entre nuestras realidades organizativas (cuenta con una tradición de 800 años articulando relaciones entre lo social, político, económico, cultural y científico).

Su abordaje puede limitarse a la institución como casa de estudios concreta, o ampliarse hacia el horizonte de promesas que delinean –no sólo en la generación de nuevos conocimientos, sino en la construcción de un hacer profesional– lo que conocíamos como la ecuación “a mayor formación, mayor capacidad de acceso a las posibles oportunidades de empleabilidad”.[Para seguir leyendo]