Celebremos la Academia

Espacio de divulgación académico-científica en el área de Educación Superior dirigido por Dr. Fernando Pablo Nápoli

El profesor universitario y la experticia de llenar formularios: aproximaciones a un oficio cotidiano.

Visita al Dr. Carlos Mazola en su casa de Estancia Grande, Provincia de San Luis, Argentina.

Visita al Dr. Carlos Mazola en su casa de Estancia Grande, Provincia de San Luis, Argentina.

Observo desde el ventanal un paisaje serrano, en donde se ensamblan miles de tonalidades verdes, profusas, brillantes con las rocas ancestrales que  atestiguan tiempos inmemoriales. La cabeza urbana puede mas que este entorno (o lo acompañan), y la incontinencia aflora para escribir una líneas…….

Parece mentira que ha pasado tanto tiempo desde los cambios que en el campo universitario nos lego la década del 90, y sin embargo los sismos en la cultura universitaria emergen en lo cotidiano de las actividades del profesorado.

Cada fin de año (entre navidad y año nuevo) llegan las comunicaciones institucionales para afinar la sintonía de la rendición de cuentas (cuanti-cualitativas) de la actividad docente: completar los formularios de cada una de las actividades realizadas para medir la productividad académica y para aceitar y consolidar las pesadas estructuras de la dinámica burocrática de la cultura universitaria.

Hacer docencia, investigación y gestión, no solo son tareas propias de la profesión docente, implican una práctica que requiere de experticia: destreza específica para completar complejos formularios, que insumen horas de trabajo y picardía para transitar los laberintos de los procedimientos administrativos de las instituciones, para arribar a buen puerto de lo que se espera, debemos retratar en los parámetros de la productividad prescripta desde los órganos de control y estandarización, que regulan el nuevo estilo de la profesión académica.

Dar clases, investigar y gestionar, un tríptico que nos pone en cuestión, nos interpela en cada transito cotidiano para pensarnos como profesorado, siempre es deseable pensar la complejidad de las dimensiones de la vida universitaria, pero también es deseable simplificar los procedimientos para describir nuestra productividad.

Completar con eficacia múltiples formularios no siempre implica una reflexión profunda y ecuánime de nuestra introspección como académicos, de las responsabilidades que denotan el trabajo docente, sabiendo que cada día es una nueva oportunidad para pensar nuestras disciplinas y sus aportes para mejorar prácticas, con las que convivimos en la cultura académica.

¿Nos arriesgamos a pensar alternativas para pensarnos a nosotros mismos en la academia?

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Esta entrada fue publicada en 19/01/2014 por en Editorial y etiquetada con , , , , .
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